Su Historia...
Patricia pasó tres años entre consultas, estudios y diagnósticos que no lograban identificar la verdadera causa de sus síntomas. Mientras el tiempo avanzaba, su cuerpo perdía fuerza y la incertidumbre se convertía en parte de su vida.
Finalmente, durante la pandemia, recibió el diagnóstico de mieloma múltiple, una enfermedad que afecta las células plasmáticas de la médula ósea. Recibir esta noticia en medio de las restricciones y dificultades provocadas por el COVID-19 hizo que el proceso fuera todavía más complejo.
Buscando conocer qué tratamiento podía ayudarla, Patricia viajó a Argentina junto con su esposo, quien permaneció a su lado durante toda la enfermedad. Allí le explicaron que una de sus alternativas era el trasplante autólogo de médula ósea, un procedimiento que utiliza las propias células madre del paciente.
Patricia y su familia regresaron a Bolivia y descubrieron que el mismo tratamiento que buscaban en el exterior podía realizarse en OncoClinic con el Dr. Ariel Amaru y un equipo especializado en trasplante de médula ósea. Para ese momento, la enfermedad había debilitado profundamente su cuerpo. Patricia casi no podía caminar, había perdido su independencia y sentía que se había convertido en una persona completamente diferente. Incluso llegó a creer que, si lograba controlar la enfermedad, tendría que vivir para siempre con esas limitaciones.
En el trasplante autólogo, las células madre del paciente se recolectan mediante aféresis y, después del tratamiento de acondicionamiento, regresan al organismo por vía intravenosa. Luego comienza una etapa de espera y recuperación, mientras la médula ósea vuelve a producir células sanguíneas. Después del trasplante, Patricia recuperó poco a poco su fuerza. Volvió a caminar, retomó sus actividades y comenzó a reconstruir la vida que la enfermedad le había quitado.
Hoy, cinco años después, se encuentra libre de enfermedad y lleva una vida normal. Este año pudo cumplir dos de los sueños que más anhelaba durante su tratamiento: ver graduarse a su hijo y acompañar a su hija en la celebración de sus quince años. Patricia no solo recuperó su salud y su independencia. Recuperó la posibilidad de seguir viviendo momentos importantes junto a su familia.
Su historia representa la fortaleza de una mujer que pasó tres años buscando respuestas, enfrentó el mieloma múltiple durante una pandemia y encontró en su propio país una alternativa para volver a caminar, recuperar sus proyectos y continuar construyendo recuerdos con las personas que ama.
Preguntas y Respuestas
¿Cuánto tiempo pasó buscando un diagnóstico y cómo vivió esa etapa?
Durante tres años pasé por consultas, estudios y diferentes diagnósticos. Mi enfermedad se confundía con otras condiciones y nadie lograba explicarme qué tenía realmente. Fue una etapa de mucha incertidumbre porque cada vez me sentía más débil y las respuestas no llegaban.
¿Cómo fue recibir el diagnóstico de mieloma múltiple durante la pandemia?
Fue un momento muy difícil. Finalmente sabía qué tenía, pero el mundo atravesaba la pandemia y acceder a consultas, viajar y buscar tratamientos era más complicado. Había miedo por la enfermedad y también por todo lo que estaba ocurriendo.
¿Por qué viajó a Argentina?
Viajé junto con mi esposo para conocer mejor mi enfermedad y saber qué tratamiento podía ayudarme. Necesitábamos encontrar una alternativa y entender qué posibilidades tenía para seguir adelante.
¿Cómo descubrió que podía recibir el tratamiento en Bolivia?
En Argentina nos explicaron que necesitaba un trasplante autólogo de médula ósea. Al regresar supimos que el mismo procedimiento podía realizarse en OncoClinic con el Dr. Ariel Amaru y un equipo especializado. Saber que podía tratarme en Bolivia fue muy importante para mi familia.
¿Cómo se encontraba antes del trasplante?
Estaba muy débil y casi no podía caminar. Dependía de otras personas para muchas actividades y sentía que ya no era la misma. Llegué a pensar que, aunque me recuperara de la enfermedad, tendría que vivir siempre de esa manera.
¿Cómo le explicaron el trasplante autólogo de médula ósea?
Me explicaron que utilizarían mis propias células madre. Primero serían recolectadas mediante aféresis y, después del tratamiento de acondicionamiento, volverían a mi cuerpo por vía intravenosa para ayudar a que mi médula ósea se recuperara.
¿Cómo cambió su vida después del trasplante?
Poco a poco recuperé la fuerza, volví a caminar y retomé mis actividades. Hoy llevo una vida normal y me encuentro libre de enfermedad. Al recordar cómo estaba antes, veo una transformación que en ese momento parecía imposible.





