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Un donante de esperma con una peligrosa mutación genética podría haber transmitido riesgo de cáncer a casi 200 niños

Un donante de esperma logró distribuir sus muestras durante años sin que se detectara una mutación genética grave. Hoy, casi 200 niños podrían estar afectados, 23 ya confirmaron la alteración y 10 han desarrollado cáncer, exponiendo serias deficiencias en los controles de los bancos de semen.

Donante de esperma tenía una mutación que eleva el riesgo de cáncer hasta 90% y al menos 200 niños nacieron con ese riesgo.

Donante de esperma tenía una mutación que eleva el riesgo de cáncer hasta 90% y al menos 200 niños nacieron con ese riesgo.

Por Abigail Sanchez

10 diciembre, 2025

La historia parece sacada de un guion de ciencia ficción, pero es completamente real. Un donante de esperma, aparentemente sano y sin antecedentes médicos preocupantes, habría transmitido de forma inadvertida una mutación genética capaz de aumentar el riesgo de cáncer hasta en un 90%. Su esperma fue distribuido durante casi dos décadas y utilizado por 67 clínicas de fertilidad en 14 países. El resultado: al menos 197 niños concebidos con una variante genética que nunca debió pasar desapercibida.

La revelación surge de una investigación conjunta de 14 emisoras públicas europeas, entre ellas la BBC, que expone una falla estructural en los sistemas de cribado genético aplicados a los donantes. El protagonista involuntario de esta historia —cuya identidad se mantiene en reserva— portaba una mutación en el gen TP53, pieza clave en la protección natural del cuerpo contra la formación de tumores. Esta alteración se asocia al síndrome de Li-Fraumeni, una condición rara pero devastadora que empuja el riesgo de cáncer infantil y cáncer de mama en la adultez a niveles extraordinariamente altos.

Un hallazgo tardío con consecuencias globales

El donante comenzó a entregar muestras en 2005, cuando todavía era estudiante, superando los exámenes de rutina establecidos por las clínicas. El Banco Europeo de Semen, con sede en Dinamarca y responsable de su distribución, admitió que la mutación no es parte del cribado estándar y que ningún miembro de la familia del donante había sido diagnosticado con cáncer. Solo cuando la irregularidad salió a la luz, la institución decidió bloquearlo.

Pero para entonces era demasiado tarde. Sus muestras habían viajado a numerosos países y posibilitado nacimientos en decenas de familias. La cifra de 197 niños podría incluso quedarse corta, debido a la falta de información de algunos países involucrados.

Lo más alarmante es que ya existen consecuencias documentadas: médicos han identificado 23 niños con la mutación, y 10 de ellos ya han sido diagnosticados con cáncer. Expertos consultados por la investigación señalan que, lamentablemente, solo una minoría de los que heredaron el gen sobrevivirá a la enfermedad.

El donante entregó muestras durante años sin detectar su mutación. Sus espermas llegaron a muchos países y ya nacieron casi 200 niños; 23 heredaron la mutación y 10 ya tienen cáncer.

El donante entregó muestras durante años sin detectar su mutación. Sus espermas llegaron a muchos países y ya nacieron casi 200 niños; 23 heredaron la mutación y 10 ya tienen cáncer.

“Un diagnóstico devastador”

“El síndrome de Li-Fraumeni es un diagnóstico terrible”, afirma Clare Turnbull, oncóloga genética del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres. “Es muy difícil de aceptar para una familia. Vivir con la posibilidad constante de desarrollar un tumor marca cada decisión, cada chequeo, cada etapa de la vida”.

Quienes nacen con esta alteración deben someterse desde muy pequeños a protocolos estrictos de vigilancia oncológica, que incluyen resonancias magnéticas y ecografías periódicas. En el caso de las mujeres, muchas optan por mastectomías preventivas.

Fallas en el sistema: ¿cuántas veces puede utilizarse el esperma de un donante?

El caso ha reabierto un debate urgente: la falta de regulaciones internacionales claras sobre el uso de muestras de donantes. Mientras algunos países tienen límites estrictos, otros no han establecido una cifra máxima, y los bancos de semen distribuyen las muestras más allá de sus fronteras. En Bélgica, por ejemplo, un solo donante debería limitarse a seis familias, pero 38 mujeres concibieron un total de 53 hijos con las muestras del donante afectado.

Allan Pacey, exdirector del Banco de Esperma de Sheffield, advierte que la dependencia global de los grandes bancos internacionales ha contribuido a esta brecha: “No existe una ley internacional que regule cuántas veces puede utilizarse una muestra. Y aunque aumentáramos las pruebas, nunca podremos garantizar que el esperma sea completamente seguro”.

¿Solución? Propuestas, pero sin respuestas definitivas

La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología propone limitar el uso de un donante a 50 familias, aunque reconoce que esto no eliminaría el riesgo de transmitir enfermedades genéticas raras. Aun así, los expertos coinciden en que acudir a clínicas autorizadas sigue siendo la opción más segura, ya que aplican más pruebas de las que la mayoría de los futuros padres podría costear por cuenta propia.

Mientras tanto, cientos de familias viven ahora con una incertidumbre que nunca esperaron enfrentar. Y el caso deja en evidencia una necesidad urgente: la reproducción asistida puede salvar sueños, pero requiere controles más rigurosos para no convertirlos en tragedias anunciadas.

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