En el universo del cáncer, donde los tratamientos pueden ser duros y las emociones intensas, es comprensible que muchos pacientes busquen alivio más allá de los protocolos médicos.
Hoy se sabe que entre el 40% y el 60% de las personas con cáncer recurre a terapias naturales o complementarias, desde infusiones herbales hasta yoga, acupuntura o suplementos vitamínicos.
La intención suele ser buena: controlar los efectos secundarios, fortalecer el sistema inmunológico o recuperar la calma mental. Sin embargo, la línea entre lo que ayuda y lo que puede perjudicar es más delgada de lo que parece.
Las complementarias acompañan los tratamientos convencionales. Las alternativas los sustituyen. Y quienes rechazan los tratamientos estándar en favor de métodos no aprobados tienen una mayor probabilidad de morir.
El mensaje es claro: la medicina integrativa puede aportar beneficios, pero jamás reemplazar la ciencia.
Abandonar tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia en favor de remedios naturales no solo reduce las posibilidades de curación, sino que puede poner en riesgo la vida del paciente.
Incluso los suplementos aparentemente inofensivos pueden alterar la eficacia de los medicamentos oncológicos o potenciar sus efectos tóxicos. Ciertas hierbas modifican el metabolismo hepático y hacen que los fármacos pierdan efecto o se acumulen peligrosamente. Por eso, ningún producto debe consumirse sin la aprobación del oncólogo tratante.
Terapias complementarias respaldadas por la evidencia

La buena noticia es que algunas estrategias naturales sí cuentan con evidencia clínica sólida.
Diversos estudios han demostrado que el ejercicio físico regular, el yoga, la meditación mindfulness y la acupuntura pueden mejorar el bienestar emocional, reducir el dolor y aliviar la fatiga asociada al tratamiento.
La acupuntura, por ejemplo, ha mostrado eficacia para aliviar el dolor articular causado por ciertos tratamientos hormonales en cáncer de mama.
Las guías conjuntas de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) recomiendan estas prácticas como apoyo, siempre bajo supervisión médica, para disminuir el estrés, la ansiedad, los trastornos del sueño y los síntomas físicos secundarios.
Otras prácticas, como la musicoterapia y la arteterapia, también han mostrado beneficios en la recuperación emocional, ayudando a los pacientes a sobrellevar el impacto psicológico del diagnóstico.
Medicina integrativa, no alternativa
El término “medicina integrativa” se refiere a la combinación responsable entre tratamientos oncológicos convencionales y terapias complementarias seguras, siempre bajo guía médica.
Este enfoque busca aliviar el sufrimiento físico y emocional, mejorar la calidad de vida y fortalecer la adherencia al tratamiento principal.
Este modelo representa una nueva forma de ver la oncología: no solo curar, sino cuidar.
Las terapias naturales pueden ser aliadas valiosas, pero solo cuando se integran con conocimiento y supervisión médica.
El equilibrio entre la ciencia y el bienestar personal no está en elegir un bando, sino en entender que la salud se construye con información, prudencia y acompañamiento profesional.
Referencias:
Berretta, M. (2022). Integrative oncology: evidence-based medicine. European Review.
Källman, M., et al. (2023). Complementary and Alternative Medicine Use among cancer patients. BMC Complementary and Alternative Medicine.
Mentink, M., et al. (2023). The Effects of Complementary Therapies on Patient Outcomes. PMC.
Sanford, N. N., et al. (2019). Prevalence and Nondisclosure of CAM Use in Patients. JAMA Oncology.
Wu, A., et al. (2023). Complementary and Alternative Medicine Use in Patients with Cancer. ASCO Publications.
Yale Cancer Center / Journal reporting (2018). Complementary medicine for cancer can decrease survival. JAMA Oncology.

