Más de 270 pacientes en Bolivia que padecen Leucemia Mieloide Crónica reciben gratuitamente un medicamento vital cuyo costo real asciende a unos $3,000. Esta ayuda crucial, proporcionada por una fundación estadounidense, garantiza que los pacientes puedan continuar su tratamiento mensual por varios años sin interrupciones ni cargas financieras. Este mismo apoyo se extiende a otros países en vías de desarrollo, aliviando a miles de familias.
En Bolivia, sin embargo, los datos muestran otra realidad. Nuestro estudio, que abarcó más de 270 pacientes en un período amplio, evidenció que a pesar que se da de manera gratuita a cada paciente un medicamento que salva vidas, la supervivencia de nuestros pacientes en Bolivia es mucho menor.
¿Por qué pasa esto?
Las razones son múltiples y estructurales:
- Falta de monitoreo molecular estandarizado: sin PCR cuantitativa frecuente, no se puede evaluar respuesta temprana ni detectar resistencia.
- Problemas de adherencia: la gratuidad del medicamento no siempre se traduce en uso continuo; la educación al paciente y el acompañamiento médico son determinantes.
- Limitaciones del sistema de salud: demoras en la entrega de fármacos, falta de centros especializados y ausencia de protocolos nacionales unificados.
Lo que significa para Bolivia
Este contraste duele: tenemos el medicamento, pero no tenemos los mismos resultados que otros países de Sudamérica. La mutación BCR-ABL no discrimina por geografía; lo que sí marca la diferencia son las condiciones de acceso, seguimiento y educación sanitaria.
El mensaje de la LMC en Bolivia es claro: no basta con tener la pastilla, necesitamos construir un sistema que garantice diagnóstico temprano, monitoreo molecular y acompañamiento sostenido. Solo así podremos transformar la historia natural de la enfermedad en nuestro país, como ya sucede en otras latitudes.
Mensaje
En el Día Mundial de la LMC, recordemos que detrás de cada estadística hay un paciente y una familia que espera vivir muchos años más. El desafío que tenemos como sociedad no es solo contar con medicamentos innovadores, sino crear las condiciones para que realmente salven vidas en Bolivia al mismo nivel que en el resto del mundo.

