Cuidar las defensas también es parte del tratamiento
La quimioterapia puede afectar temporalmente células sanas que se renuevan rápido, como las de la sangre, la boca, el intestino y el cabello. Por eso algunos pacientes presentan cansancio, anemia, defensas bajas, náuseas, caída del cabello o cambios en el apetito. El Instituto Nacional del Cáncer explica que durante la quimioterapia puede haber momentos en los que los neutrófilos bajan y aumenta el riesgo de infección.
Por eso, uno de los cuidados más importantes es reducir el riesgo de infecciones. Lavarse las manos con frecuencia, evitar contacto cercano con personas resfriadas o con fiebre, cuidar la higiene bucal y consultar ante fiebre o síntomas nuevos son medidas clave. La American Cancer Society señala que las infecciones son una de las complicaciones más comunes durante el cáncer y su tratamiento.
También es importante prestar atención a señales de alarma: fiebre, escalofríos, tos persistente, dolor al orinar, diarrea intensa, vómitos que no ceden, sangrados, moretones abundantes o debilidad extrema. En estos casos, el paciente no debería automedicarse ni esperar varios días; debe comunicarse con su equipo médico.
Qué comer y qué evitar durante la quimioterapia
No existe una “dieta única” para todos los pacientes con cáncer. La alimentación depende del tipo de tratamiento, los síntomas, el peso, el apetito y las indicaciones del médico. El NCI indica que el cáncer y sus tratamientos pueden afectar el gusto, el olfato, el apetito y la capacidad de comer o absorber nutrientes.
En general, conviene priorizar comidas seguras, frescas y bien preparadas: proteínas como pollo, pescado, huevo bien cocido, carnes magras o legumbres; frutas y verduras bien lavadas; cereales, arroz, papa, avena y líquidos suficientes. Si hay náuseas, pueden ayudar porciones pequeñas, comidas suaves, evitar olores fuertes y no pasar muchas horas sin comer. La American Cancer Society recomienda evitar olores intensos y manejar las náuseas principalmente con los medicamentos indicados por el equipo tratante.

Lo que sí debe evitarse, especialmente cuando las defensas están bajas, son alimentos con mayor riesgo de contaminación: carnes, pescados o huevos crudos o poco cocidos; lácteos no pasteurizados; alimentos mal refrigerados; comida de dudosa higiene; frutas o verduras sin lavar; y productos vencidos. Cancer Research UK recomienda evitar carnes, pescados y huevos crudos, además de quesos azules o madurados con moho cuando se busca reducir el riesgo de infección durante quimioterapia.
La higiene al preparar alimentos también cuenta: lavarse las manos, separar carnes crudas de alimentos listos para comer, cocinar bien, refrigerar correctamente y no consumir comida que haya estado varias horas fuera de la heladera. La American Cancer Society recomienda lavar las manos con agua tibia y jabón por 20 segundos antes y después de preparar comida y antes de comer.
Lo que no conviene hacer sin consultar
Durante la quimioterapia, no es recomendable tomar vitaminas, suplementos, hierbas, “productos naturales” o medicamentos sin aprobación médica. Algunos pueden interferir con el tratamiento, aumentar efectos secundarios o afectar hígado, riñones o coagulación.
Tampoco conviene suspender la quimioterapia por miedo a los efectos secundarios sin hablar con el oncólogo. Muchos síntomas pueden manejarse con medicamentos, ajustes, hidratación, nutrición o cuidados de soporte.
La actividad física suave, si el médico lo permite, puede ayudar con el cansancio y el ánimo. No se trata de exigirse, sino de mantenerse activo según tolerancia: caminatas cortas, movilidad suave y descanso adecuado.
La clave: avisar a tiempo
La quimioterapia necesita acompañamiento. El paciente no debe atravesar los síntomas en silencio pensando que “todo es normal”. Algunas molestias pueden ser esperadas, pero otras requieren atención rápida.
Si estás en tratamiento y presentas fiebre, infección, vómitos persistentes, diarrea intensa, sangrado, falta de aire, dolor fuerte o decaimiento marcado, comunícate con tu equipo médico.
