No todo ganglio inflamado es cáncer
Los ganglios son pequeñas estructuras del sistema inmune que ayudan al cuerpo a defenderse. Por eso pueden inflamarse cuando existe una infección o inflamación. En la mayoría de los casos, un ganglio aumentado no se debe a cáncer, sino a causas benignas o temporales.
El problema aparece cuando el ganglio no se comporta como uno “reactivo”. Un ganglio que dura varias semanas, aumenta de tamaño, se siente duro, no se mueve fácilmente o no duele debe ser evaluado por un especialista. La American Cancer Society señala que los ganglios inflamados son un síntoma frecuente en linfoma, aunque con mucha más frecuencia se deben a infecciones u otras causas no cancerosas.
¿Cómo puede presentarse el linfoma?
El linfoma puede aparecer como un bulto en el cuello, axila o ingle. Muchas veces no causa dolor, y por eso algunas personas lo dejan pasar. También puede acompañarse de fiebre sin causa clara, sudoración nocturna intensa, pérdida de peso, cansancio extremo, picazón en la piel o infecciones frecuentes.
Hay dos grandes grupos: linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin. Ambos pueden presentarse con ganglios inflamados, pero no son la misma enfermedad y no se tratan igual. Por eso, el diagnóstico no se puede hacer solo tocando el ganglio ni viendo un hemograma.

Cuando existe sospecha, el médico puede solicitar análisis de sangre, ecografía, tomografía u otros estudios. Pero para confirmar un linfoma, muchas veces se necesita una biopsia del ganglio o del tejido afectado. La American Cancer Society indica que, si se sospecha linfoma, el médico puede recomendar una biopsia del ganglio inflamado u otra zona comprometida.
La señal que no conviene normalizar
Un ganglio inflamado no debe causar pánico, pero tampoco debe ignorarse si persiste. La diferencia está en observar su evolución: si desaparece después de una infección, generalmente no representa alarma; si permanece, crece o aparece con síntomas generales, necesita evaluación.
Consultar a tiempo permite identificar si se trata de una infección, una inflamación, otra enfermedad de la sangre o un posible linfoma.
