Más allá de confirmar si hay cáncer
Cuando una persona se realiza una biopsia, se toma una pequeña muestra de tejido para analizarla en el laboratorio. Este estudio permite observar las células al microscopio y detectar si existen cambios compatibles con cáncer.
Pero en algunos casos, mirar la forma de las células no alcanza.
Dos tumores pueden parecer similares, pero tener comportamientos distintos. También puede ocurrir que un cáncer aparezca en una zona del cuerpo, pero que su origen esté en otro órgano. Por eso, el especialista puede necesitar estudios complementarios que ayuden a precisar mejor el diagnóstico.
Ahí entra la inmunohistoquímica.
¿Qué es la inmunohistoquímica?
La inmunohistoquímica, también conocida como IHQ, es una prueba de laboratorio que se realiza sobre una muestra de tejido obtenida por biopsia o cirugía.
Su función es buscar marcadores específicos en las células, generalmente proteínas, que ayudan a identificar mejor el tipo de tumor. En palabras simples, la inmunohistoquímica ayuda a darle más identidad al diagnóstico: no solo dice que hay células anormales, sino que permite conocer mejor qué características tienen.
Por eso suele decirse que ayuda a “ponerle nombre y apellido” al tumor.

¿Para qué sirve?
La inmunohistoquímica puede ayudar a diferenciar entre distintos tipos de cáncer, identificar el posible origen de un tumor y aportar información útil para que el médico tome decisiones más precisas.
Por ejemplo, puede orientar si un tumor tiene características relacionadas con mama, pulmón, colon, próstata, ganglio u otros tejidos. También puede ayudar a reconocer marcadores que, en algunos casos, tienen importancia para el pronóstico o para definir si se requieren otros estudios.
No reemplaza a la biopsia. La complementa.
La biopsia permite ver cómo son las células. La inmunohistoquímica ayuda a entender qué son esas células y qué señales expresan.
¿Puede influir en el tratamiento?
Sí, en algunos casos puede influir.
Algunos marcadores detectados por inmunohistoquímica pueden ayudar a saber si un tumor podría responder a determinados tratamientos, si se necesita un manejo más específico o si conviene solicitar estudios adicionales.
Esto no significa que la inmunohistoquímica decida todo por sí sola. El resultado se interpreta junto con la biopsia, los estudios de imagen, la etapa de la enfermedad, la historia clínica y el estado general del paciente.
Pero puede aportar una información muy importante: conocer mejor el tumor para elegir un camino de tratamiento más adecuado.
