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¿Hay metástasis, pero no se sabe de dónde viene el cáncer? Esto puede pasar

“Tenemos metástasis, pero no encontramos el tumor de origen”. Para muchos pacientes, esa frase suena a contradicción o a falla en el proceso. Sin embargo, en oncología es un escenario reconocido y tiene un nombre: tumor primario desconocido.

La metástasis es cuando un cáncer se disemina desde el tumor original a otros órganos y forma nuevos focos tumorales.

La metástasis es cuando un cáncer se disemina desde el tumor original a otros órganos y forma nuevos focos tumorales.

Por Oncoclinic

20 enero, 2026

Este diagnóstico se utiliza cuando el equipo médico confirma que hay cáncer en sitios a distancia —es decir, metástasis— pero el tumor original no se identifica pese a una evaluación completa. No significa que el cáncer “no exista” ni que “faltó buscar”; significa que, en ese momento, el punto de partida no es detectable.

Los especialistas explican que esto puede ocurrir por varias razones. A veces el tumor primario es tan pequeño que no logra verse en los estudios de imagen. En otros casos, el tumor original puede haber dejado de crecer o incluso haber disminuido, mientras las metástasis continúan activas. También hay cánceres con un comportamiento biológico particular, capaces de diseminarse temprano y “marcar presencia” primero en otros órganos.

La pieza clave para orientar el origen suele ser la biopsia. No se trata solo de confirmar “cáncer sí o no”, sino de analizar el tejido con herramientas que funcionan como huellas dactilares: paneles de inmunohistoquímica, estudios patológicos más específicos y, cuando corresponde, pruebas genéticas o moleculares. Estos resultados pueden sugerir de qué tipo de tejido proviene el tumor y, además, detectar marcadores que cambien la estrategia terapéutica.

Lo más importante para el paciente es que el tratamiento no se detiene por no conocer el origen. En la práctica, las decisiones se toman con lo que sí se sabe: el tipo de células, los marcadores que expresa el tumor, la extensión de la enfermedad y el estado general de la persona. En algunos casos se trata siguiendo el patrón más probable; en otros, se elige un esquema basado en el perfil del tumor y sus características biológicas.

Cuando hay metástasis sin primario visible, la medicina no se queda sin opciones. Cambia el enfoque: se investiga con precisión desde la biopsia y se define un plan terapéutico con base en evidencia. Para el paciente, la clave es entender que la ausencia del “origen” en los estudios no invalida el diagnóstico ni retrasa necesariamente la atención: el objetivo sigue siendo tratar la enfermedad de forma oportuna y personalizada.

 

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