La anemia es una condición que afecta la cantidad o calidad de los glóbulos rojos en la sangre, y que puede pasar desapercibida durante meses o incluso años. Se trata de un problema de salud pública muy común en Bolivia, especialmente entre niños, mujeres en edad fértil y personas con enfermedades crónicas. Sin embargo, su impacto es muchas veces subestimado.
¿Qué es la anemia?
La anemia ocurre cuando el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos para transportar oxígeno a los tejidos. La causa más frecuente es la deficiencia de hierro, aunque también puede deberse a deficiencia de vitaminas, enfermedades crónicas, infecciones o trastornos hematológicos.
Los síntomas incluyen:
Cansancio y debilidad constantes
Palidez en piel o mucosas
Mareos o dificultad para concentrarse
Dolores de cabeza
Palpitaciones o sensación de falta de aire
En niños, puede afectar el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y el crecimiento físico.
La situación en Bolivia
Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDSA):
El 53% de los niños menores de 5 años en Bolivia tienen algún grado de anemia.
En áreas rurales y de bajos recursos, esta cifra puede superar el 60%.
Más del 20% de las mujeres embarazadas también presentan anemia, lo que incrementa el riesgo de complicaciones obstétricas y parto prematuro.
En adolescentes y mujeres en edad fértil, la anemia es una de las principales causas de fatiga crónica y bajo rendimiento escolar o laboral.
Estos datos reflejan que la anemia no es un problema menor, sino una epidemia silenciosa que compromete el desarrollo humano y la salud de nuestra población.

Paciente con dolor de cabeza
¿Qué la causa en nuestro entorno?
Las causas más comunes de anemia en Bolivia son:
Deficiencia de hierro por dietas pobres en carne, legumbres o vegetales verdes.
Parásitos intestinales, aún muy frecuentes en zonas sin acceso a agua potable o saneamiento.
Desnutrición crónica en la infancia.
Embarazos frecuentes sin suplementación adecuada.
Enfermedades crónicas, como insuficiencia renal o cáncer.
También es importante destacar que algunas personas desarrollan anemias hereditarias o enfermedades hematológicasmás complejas, como la anemia aplásica o la talasemia, que requieren el seguimiento de un hematólogo.
¿Qué se puede hacer?
La buena noticia es que la mayoría de los casos de anemia son prevenibles y tratables. Para ello, es fundamental:
Una alimentación equilibrada con hierro, ácido fólico y vitamina B12
Desparasitación periódica, especialmente en niños
Suplementación adecuada durante el embarazo
Control de enfermedades crónicas
Consultas regulares con el médico y realización de un hemograma completo cuando hay síntomas sospechosos
¿Cuándo consultar al hematólogo?
Si tienes fatiga persistente, palidez, dificultad para concentrarte, infecciones frecuentes o sangrados abundantes, es importante realizarte un análisis de sangre y acudir a un especialista.
En el Centro de Hematología, contamos con laboratorio especializado y médicos capacitados para el diagnóstico y tratamiento integral de las anemias, desde las más comunes hasta las más complejas.
Conclusión
La anemia puede parecer una afección leve, pero cuando no se detecta ni se trata a tiempo, afecta gravemente la salud, el desarrollo y la calidad de vida. Bolivia enfrenta cifras alarmantes, especialmente en niños y mujeres, por lo que es vital romper el silencio y actuar con prevención, educación y acceso a atención médica oportuna.
CENTRO DE HEMATOLOGÍA – Comprometidos con tu salud desde la sangre

