La mayor%C3%ADa de las personas no piensa en c%C3%A1ncer cuando tiene dolor de garganta o cambios en la voz. Y justamente ah%C3%AD est%C3%A1 uno de los mayores problemas de esta enfermedad: sus s%C3%ADntomas suelen parecer cotidianos.
El c%C3%A1ncer de cabeza y cuello agrupa tumores que pueden desarrollarse en:
boca
garganta
lengua
laringe
nariz
senos paranasales
y cuello.
Especialistas se%C3%B1alan que muchos pacientes llegan a consulta despu%C3%A9s de varios meses de s%C3%ADntomas persistentes que inicialmente fueron ignorados.
Las se%C3%B1ales que el cuerpo da antes del diagn%C3%B3stico
Entre los s%C3%ADntomas m%C3%A1s frecuentes se encuentran:
ronquera persistente
dificultad o dolor al tragar
heridas en la boca que no cicatrizan
bultos en el cuello
sangrado sin causa clara
cambios en la voz
dolor de o%C3%ADdo persistente.
El problema es que muchas personas atribuyen estas molestias a infecciones, alergias, problemas dentales o cansancio vocal.
El tabaquismo ya no es el %C3%BAnico factor de riesgo
Durante a%C3%B1os, el consumo de tabaco y alcohol fueron considerados las principales causas de este tipo de c%C3%A1ncer. Y contin%C3%BAan siendo factores importantes.
Sin embargo, actualmente existe otro protagonista que preocupa a los especialistas: el Virus del Papiloma Humano (HPV).
El HPV se ha relacionado especialmente con c%C3%A1nceres de garganta y am%C3%ADgdalas, incluso en personas j%C3%B3venes y sin antecedentes de tabaquismo.
Esto ha cambiado el perfil tradicional del paciente y ha hecho que muchos casos aparezcan en edades m%C3%A1s tempranas.

Un c%C3%A1ncer m%C3%A1s frecuente de lo que parece
Seg%C3%BAn la Agencia Internacional para la Investigaci%C3%B3n del C%C3%A1ncer (IARC-OMS), los c%C3%A1nceres de cabeza y cuello forman parte de los tumores m%C3%A1s frecuentes en hombres en distintos pa%C3%ADses de Latinoam%C3%A9rica.
Adem%C3%A1s, gran parte de los diagn%C3%B3sticos ocurren en etapas avanzadas debido a que las se%C3%B1ales iniciales suelen minimizarse.
La detecci%C3%B3n temprana cambia el panorama
Detectar este tipo de c%C3%A1ncer a tiempo puede mejorar considerablemente las posibilidades de tratamiento y control.
Para llegar al diagn%C3%B3stico pueden utilizarse:
endoscopias
biopsias
tomograf%C3%ADas
resonancias
estudios de imagen especializados.
Los tratamientos han evolucionado
Hoy, el tratamiento depende del tipo de tumor y la etapa de la enfermedad. Puede incluir:
cirug%C3%ADa
radioterapia
quimioterapia
inmunoterapia
terapias dirigidas.
En los %C3%BAltimos a%C3%B1os, la inmunoterapia ha mostrado resultados importantes en algunos pacientes con enfermedad avanzada o recurrente.
